En Caldas, baja talla en niños revela crítica desnutrición

Por: Agencia de Noticias UN | Junio 21, 2016

El retraso del crecimiento como consecuencia de este fenómeno es más notorio entre los menores de cinco años que habitan en Manizales y el área metropolitana.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los menores entre uno y cinco años de edad son considerados saludables si pesan entre 10 y 18 kilogramos. Además, la talla ideal oscila entre 76 y 106 centímetros.

 

Una investigación conjunta, adelantada por la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Caldas y la Gobernación de Caldas comprobó que estos parámetros no se cumplen en 4.817 niños de los 33.244 hogares registrados en el Sistema de Identificación y Clasificación de Potenciales Beneficiarios para Programas Sociales (Sisbén).

 

La proporción más alta de incumplimiento en el estándar de referencia se encuentra en la Subregión Centro Sur (integrada por Manizales, Neira, Palestina, Villamaría y Chinchiná) con el 46,9 % de menores de cinco años que registran medidas muy por debajo de los patrones de la OMS, seguido por el Magdalena Caldense (Samaná, La Dorada, Victoria y Norcasia) con un 18,2 %; mientras en el Norte (Aguadas, Pácora, Aranzazu y Salamina) solo es el 10 %.

 

Los investigadores José Hernán Parra, del Departamento de Matemática y Estadística de la U.N. Sede Manizales, y María Victoria Benjumea, líder del Grupo Materno Perinatal de la Universidad de Caldas, explican que la manifestación del retraso en el crecimiento de los niños se evidencia con alteraciones del desarrollo neurológico, deterioro cognitivo permanente, un sistema inmunitario debilitado y susceptibilidad –cuando alcanzan la edad adulta– a enfermedades cardíacas, algunos tipo de cáncer y diabetes.

 

De igual manera, subraya la doctora Benjumea, “la desnutrición crónica (pérdida de las reservas orgánicas acumuladas por la ingesta, manifestada por la carencia calórica-proteica) y el destete antes de los seis meses de vida provocan infecciones frecuentes y tempranas como diarreas y bronquitis”.

 

Cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) constatan que con 161 millones de niños menores de cinco años que sufren desnutrición crónica, el coste en lo económico es entre el 2 % y el 3 % del PIB mundial, debido a su impacto en el desarrollo humano, la productividad y el crecimiento de las economías de los países afectados.

 

Sobrevivir con 6.000 pesos diarios

El estudio, apoyado en la base de datos del Sisbén, se complementó con información y variables de otros estudios ejecutados durante 2014 entre la U.N. Sede Manizales, la Dirección Territorial de Salud sobre Estado Nutricional de la población caldense y el Estudio de Línea de base para la reducción de la pobreza en el departamento de Caldas, elaborado por el Programa Mundial de Alimentos en 2010.

 

“A partir de esa información fueron recodificadas las variables demográficas, socioeconómicas, acceso a salud, vivienda, pobreza, educación, mercado laboral, entre otras, para determinar el análisis antropométrico, es decir, la talla para la edad de los menores de cinco años, a través de un software que utiliza la OMS para estipular los patrones de crecimiento”, explica el profesor Parra.

 

De esta manera, se concluyó que los hogares con mayor probabilidad de tener menores de cinco años con retraso del crecimiento son aquellos que presentan ingresos inferiores a 200.000 pesos mensuales, es decir, sobreviven con unos 6.000 pesos diarios.

 

Esta situación, afirma el docente de la U.N. Sede Manizales, surge en lugares caracterizados por hacinamiento. Asimismo, la carga del hogar, madres cabeza de familia y por lo menos algún integrante de esta, permanece en situación de desempleo desde hace seis meses y más (desempleo de larga duración).

 

Por otro lado, los hogares críticos donde residen los menores no tenían cobertura de salud, servicios básicos como agua proveniente del acueducto, ni alcantarillado, así como neveras para almacenar y proteger sus alimentos.

 

“Hay hogares críticos o de clase dos, que viven en la cabecera de Villamaría, Chinchiná y Palestina con acceso al acueducto, pero con integrantes sin cobertura de salud”, sostiene el docente.

 

Por eso, los expertos señalan que el problema de la desnutrición hay que examinarlo más allá desde el campo de la salud, porque también está relacionado con la pobreza, un factor que implica otros aspectos que, a su vez, afecta la calidad de vida de las personas.

 

“Esta situación no debe abordarse solamente con estrategias como el kit de alimentos, al menos en Caldas, pues no son medidas efectivas para contrarrestarla. Hace falta apostar por mejorar las condiciones de vida de la población vulnerable, desde garantizarles eficientes servicios públicos hasta ocupación laboral a los adultos que cuidan a los niños”, precisa el profesor Parra.

 

Las cifras de desnutrición crónica aumentan progresivamente en Caldas (del 13,5 % al 14,15 %) y superan las del país (a saber, Caldas: 14,15 % y Colombia: 13,2 %). Según los investigadores, urge el desarrollo de un plan efectivo de prevención; para ello, los resultados del estudio adelantado sirven como indicador de las condiciones de calidad de vida de la población vinculada al Sisbén en este departamento.


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