Un peso pesado de la radio

Por: Katerine Leal @KT_Leal | Junio 12, 2016

#EntrevistaConfidencial | Gustavo Gómez es el actual director de La Luciérnaga, el programa radial más escuchado del país. Hablamos de sus inicios en la radio, de su amor por la música y de su familia. Le preguntamos sobre lo que él piensa de la actualidad nacional y aprovechamos para que nos revelara algunos secretos. 

Gustavo Ernesto Gómez Córdoba, nació en Medellín el 7 de noviembre de 1967, y aunque es tan paisa como los chorizos antioqueños su acento es completamente rolo. Como es hijo de un ex magistrado, tuvo la intensión de seguir los pasos de su padre, pero la carrera de derecho la cambió por el periodismo y decidió seguir su propio camino. 

 

Ganador de dos Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, uno en 2008 por su trabajo en radio y en 2010 fue reconocido como el periodista del año, sin embargo para Gómez, su mayor reconocimiento fue haber sido elegido jurado del mismo premio en 2013 donde pudo hacer feliz a sus colegas.

 

De sus inicios y su vida personal

Katerine Leal: Si lo suyo era el periodismo, ¿por qué estudiar Derecho?

Gustavo Gómez: Cuando comencé a estudiar Derecho no había probado el periodismo y creía que mi futuro estaba en los códigos. Nunca me gradué, porque no he querido que nadie me vea como algo diferente a lo que soy, periodista, o que a alguien se le ocurra insultarme llamándome doctor.

 

KL: ¿Qué lo enamoró de esa carrera?

GG: El Derecho, en lo normativo, teórico e histórico, es maravilloso. Es su carpintería y su aplicación práctica la que me confirmó que jamás iba a ser abogado. ¡Cuánta gente se salvo de estar en la cárcel por esa decisión!

 

KL: ¿Cuál fue su primer trabajo en el medio?

GG:Hice la página de rock de Cromos. En esa época las revistas y periódicos tenían ese tipo de páginas y, a unos días de publicar la primera, el DJ que la iba a hacer se les “corrió”. Y así comencé formalmente en el periodismo, el 30 de abril de 1990, hace 26 años.

 

KL: ¿Usaba seudónimo?

GG: Sí, dudaba mucho de mis capacidades y preferí el anonimato. El seudónimo a veces lo uso hoy para escribir de música: Ben Nevis.

 

KL: ¿Y cómo llegó a Cromos si estaba estudiando Derecho?

GG: Con las uñas, la plata de mi papá y el apoyo de mi novia, había publicado un rudimentario cancionero de los Beatles que traté de promover en medios, y llegó a manos de Deissy Cañón, que era la “dura” de Cromos. Le gustó, me hizo un lindo artículo y cuando nos despedimos le dije: “si algún día hay un puesto aquí, así sea para servir tintos, llámeme”. Me llamó a la semana, me puso a hacer la página y unos meses después me ofrecieron puesto en la redacción y dejé el derecho olvidado en alguna parte. Se lo agradeceré toda la vida.

 

KL: Hay varias cosas que envidio de su trayectoria, pero una de ellas son los maestros que ha tenido como jefes. ¿Qué maña aprendió de cada uno y que es lo que más les agradece?

GG: Antes de que se inventaran a Bob Esponja, ya existía yo, que siempre seré una esponja con patas que absorbe conocimiento de quienes me han rodeado. Con tremenda injusticia si quiere le menciono en una estrecha palabra algunas de las cosas que admiro y respeto de un puñado de ellos: Yolanda Ruiz, rectitud; Yamid Amat, credibilidad; Joaquín Reyes, humanidad; Fernando Garavito, creatividad; Diana Calderón, rigurosidad; César Augusto Londoño, calidez; Julio Sánchez Cristo, osadía; Daniel Samper Ospina, genialidad; Ricardo Alarcón, visión; Camilo de Mendoza, dedicación; Jürgen Horlbeck, devoción; Mauricio Vargas, análisis; Darío Arizmendi, olfato; Yirama Castaño, sensibilidad… ¿se me habrá olvidado algún jefe?

 

KL: ¿De dónde sacó la irreverencia que ha caracterizado su estilo?

GG: Salió de muy dentro de mí. Como soy en los medios, soy en la vida real. El humor ha sido siempre herramienta natural de socialización y sobrevivencia para mí. Una vida sin humor es como un plato sin sal. Desconfío de la gente que carece de humor.

 

KL: ¿Qué tan espontánea es esa irreverencia?

GG: Tan natural como la miel de abejas.

 

KL: ¿En dónde y cómo espera que sea su retiro de los medios? ¿Me estoy adelantando mucho en el tiempo?

GG: Hace años me puse como meta no ponerme metas. Descubrí que las metas, que parecen la expresión de una sana ambición, terminan arrastrándolo a uno. Como no tengo metas de ser nada diferente a lo que soy, cada día podría retirarme tranquilo y satisfecho. Además, como hago cero vida social en la burbuja mentirosa de los medios y el poder, me puedo ir a casa con mi familia y no me va a hacer falta nada de ese mundillo.

 

KL: Usted es conocido por ser un hombre tremendamente disciplinado y hasta podríamos decir que adicto al trabajo ¿no tiene problemas en su casa por eso?

GG: Tengo una esposa cariñosa y comprensiva, Ligeia, a pesar de que popularmente la gente la conoce como “La fiera”. Es por ella que he podido salir adelante y ganarme un espacio profesional. Su cariño, inteligencia y paciencia son responsables de todo lo bueno que me ha pasado, incluidos Pacho y Gus.

 

KL: ¿Usted qué cree que representa en la vida de sus hijos?

GG: De ellos solo quiero ser un buen padre, como lo ha sido mi padre de mí.

 

 

De su llegada a La Luciérnaga:


KL: En varias ocasiones ha dicho que no espera reemplazar a Peláez, pero, ¿qué tan fácil o qué tan difícil es llegar a ser su sucesor en uno de los programas radiales más importantes del país?

 

GG: Ni yo ni nadie va a reemplazar a Peláez. Como nadie puede reemplazar a Yamid o a Gossaín. Cada uno es un mundo. Y no hay dos planetas iguales. Lo que sí creo es que La Luciérnaga es un ícono que merece preservarse en el tiempo y que debe ir también adaptándose a la batuta de quien la dirija. No soy el reemplazo de Peláez en el programa. No: soy apenas el segundo director, y habrá un tercero, una cuarta y ojalá muchos más. Kirk, Picard, Archer, Pike, April, Spock… todos han sido en su momento capitanes de una nave llamada Enterprise en Star Trek, y cada uno ha hecho lo suyo con independencia y un toque genuino.

 

KL: Desde La Luciérnaga les dan duro a los políticos, pero también se tocan temas y personajes que podríamos llamar “delicados”. ¿No le da miedo que le pase lo de Jaime Garzón?

GG: Si hubiera querido ser amado por todo el mundo, no habría sido periodista. Mejor me hubiera postulado para ser uno de los empleados que se ponen el disfraz de Mickey Mouse en Disney. Uno no es periodista para acabar con los demás, pero no es menos cierto que uno no es periodista para hacer amigos.

 

KL: ¿Qué personaje le gustaría llevar como invitado al programa y por qué?

GG: Todos los que quiero, están. Salen de las gargantas de Alexandra, Pedro, Risaloca, el Muelón, Alerta, Lokillo, Chaparro, Daza, Polilla, Corozo, Chalo, Gómez Zafra, Machado… Nunca me he sentido solo. Desde el primer día tuve el privilegio de estar respaldado por todos esos grandes talentos. Poca gente en la radio puede darse el lujo de contar con un equipo como ese. Son una All Star de la que me enorgullece ser su manager.

 

KL: ¿Qué tan fácil o tan difícil es organizar un Consejo de Redacción con Alerta, Risaloca, Don Jediondo, Lokillo y Polilla? Suponiendo que Alexandra y los demás sean serios…
GG: Todos están locos. Se lo digo yo, que sé de eso: estoy loco.

 

Aclaremos ciertos chismes:

KL: ¿Es verdad que Peláez le está montando competencia a La Luciérnaga?

GG: No tengo idea. Lo que sí le puedo decir es que es un hombre brillante, que tiene mucha munición por disparar y que profesionalmente demuestra todos los días que sabe reinventarse y no anclarse en el pasado.

 

KL: ¿Es verdad que el cargo de director también se lo ofrecieron a Daniel Samper Ospina?

GG: A Daniel le han ofrecido docenas de cargos, pero es un pelín reacio a la radio, donde dice que se oye como suena su tío Ernesto. Quise que fuera parte de la mesa de trabajo y hoy me conformo con tenerlo semanalmente haciendo un impecable soneto de coyuntura informativa.

 

KL: ¿Pensaron primero en usted?

GG: Con sinceridad, creo que yo fui parte de un abanico de candidatos y todos los demás dijeron que ni de fundas se arriesgaban a sentarse en el puesto de Peláez. Seguro que fui el único orate que dijo sí.

 

KL: ¿Es verdad que usted rechazó ser director de Caracol Noticias?
GG: Es verdad que en algún momento pensé que la televisión era un camino, pero haciendo un balance juicioso concluí que soy hombre de radio y prensa escrita. Soy a la televisión lo que Donald Trump a la cordura. Allá en esa empresa hay un hombre al que admiro y respeto, Gonzalo Córdoba, y que también fue generoso conmigo en los años de Cromos. Estoy seguro de que volveremos a encontrarnos en la vida laboral.

 

De sus aficiones:

KL: ¿Con cuál canción de The Beatles se identifica?

GG: There’s a Place y Nowhere Man son dos letras que Lennon debió escribir pensando en alguien como yo.

 

KL: ¿Conserva la versión original, el borrador, de “The Beatles/Versiones Libres”?

GG: Claro, solo hay mil ejemplares. Menos mal. ¡Qué pena, está repleto de errores!

 

KL: ¿“El mundo según John Lennon”, se parece al de Gustavo Gómez?

GG: De Lennon admiro que fue siempre un hombre que vivió y triunfó con sus errores. El mundo quiso hacer de él un ícono; y el sabía que ese mundo no era más que un oloroso tarro de mierda.

 

KL: ¿Beatles o Stones?

GG: Lennon, McCartney, Harrison y Ringo, en ese orden. Los Beatles fueron una etiqueta; los Stones aún lo son.

 

KL: ¿Espera que su nombre haga parte de “Historias de gigantes”?

GG: Las hormigas no sabemos que son los rascacielos.

 

KL: Si lo invitaran a formar parte del elenco de Star Trek (vamos a suponer), ¿qué personaje le gustaría interpretar?

GG: Sería Spock, con lo que me convertiría en el primer vulcano con sobrepeso del Cuadrante Alfa. O Kirk… no sé. La verdad es que son inseparables, como la pega epóxica. Hay tiempo para decidirlo: ellos nacerán en el siglo XXIII.

 

Colaboradores: Edición y Cámara: Alexis Güiza. Voz: Roberto Mariño. Entrevista: Katerine Leal

 


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