¿Adiós al cáncer de estómago?

Por: Agencia de Noticias UN | Mayo 22, 2016

Investigaciones novedosas replantean la forma de tratar las gastritis y detectar a tiempo el riesgo de tumores producidos por Helicobacter pylori, responsable de la mayoría de gastritis crónicas y por lo menos el 90 % de los cánceres del estómago.

Más del 60 % de los colombianos son portadores de esta bacteria en forma de S, que mide de 2,5 a 4 micras (µm) de longitud y 0,5 micras de diámetro, invisible al ojo humano, ya que una micra equivale a la milésima parte de un milímetro.

 

Todas las personas infectadas con este microorganismo –que por lo general se adquiere durante los primeros cinco años de vida– padecen gastritis crónica (inflamación de la mucosa del estómago); de ese total, 15 % tendrán úlceras de estómago o el duodeno y en un 2 % a 3 %, cáncer gástrico.

 

Este microorganismo, que se adquiere por vía oral–oral (vómito) y fecal–oral (a través de manos o alimentos contaminados), se aloja en más del 98 % de pacientes con cáncer gástrico en nuestro medio, de ahí que detectarlo a tiempo evitaría desenlaces fatales, dado que, en el mundo, cada año, se registran cerca de un millón de nuevos casos de cánceres de estómago.

 

La bacteria, que se suspende en la mucosa gástrica, ocasionalmente genera molestias, pero cuando produce úlceras y tumores se manifiesta con síntomas como sensación de llenura, inapetencia, anemia, pérdida de peso, dolor en la boca del estómago o sangrado.

 

Entre los investigadores del mundo que buscan el tratamiento eficaz y precoz contra esa infección, el profesor William Otero formó parte de un equipo de la U.N. que recibió el Premio Nacional de Endoscopia Digestiva, por los hallazgos que permiten estudiar la gastritis crónica e identificar las personas con más riesgo de padecer cáncer gástrico, para mantenerlos en vigilancia y así detectarlo a tiempo.

 

En este trabajo de grado de la especialidad en Patología Anatómica y Clínica de Diana Lucía Martínez, dirigido por el profesor y patólogo Orlando Ricaurte, se estableció que, al realizar las cinco biopsias recomendadas desde 1990 (Sistema Sidney) para aplicar el sistema OLGA (Enlace Operativo para la Evaluación de la Gastritis, por sus siglas en inglés), es posible detectar más casos de gastritis grave o extensa que cuando se realizan menos estos procedimientos.

 

Este método, propuesto en 2007 por un grupo internacional de patólogos y gastroenterólogos, gradúa la severidad de la atrofia del estómago (condición precancerosa) en cinco niveles (de 0 a IV).

 

Para el estudio epidemiológico de “casos y controles”, los investigadores analizaron dos grupos de pacientes estudiados en el Departamento de Patología de la U.N. Se revisaron 1.410 informes de pacientes a quienes se les había realizado las cinco biopsias para el sistema OLGA; asimismo, 4.191 para aquellos con menos de cinco, explica el profesor Ricaurte.

 

Mediante OLGA, que analiza dos biopsias del cuerpo, dos del antro y una de la incisura del estómago, se identificó atrofia en el 42 % de pacientes, frente a un 26 % a quienes se le tomaron menos biopsias. Además, establecieron que, de cada 100 pacientes del grupo mayor, el 12 % (189) estaba en estados avanzados (III o IV), por lo cual ameritaría una vigilancia anual con endoscopias digestivas, para detectar a tiempo cáncer de estómago y evitar estados tan avanzados, que reduce las posibilidades de curación, subraya el profesor Otero.

 

En el 88 % de los casos (1.410 pacientes), los grados de atrofia iban de 0 a II, por lo que no se requeriría vigilancia endoscópica, pues no tendrían riesgo de padecer cáncer gástrico. Aun así, manifiesta el profesor Otero, en Colombia se practican no menos de 20.000 endoscopias innecesarias cada año.

 

Los investigadores Ricaurte y Otero coinciden en anunciar que, con base en los sorprendentes hallazgos del estudio, en el Hospital Universitario Nacional será de riguroso cumplimiento, en la Unidad de Gastroenterología, la realización de la endoscopia con las cinco biopsias requeridas para evaluar la extensión de la gastritis. “El hospital actuará como una institución de carácter universitario, que imparte estos conocimientos a sus estudiantes de Medicina”.

 

Los avances alcanzados con estos estudios permiten cerrarle más el cerco a esta bacteria, descubierta en 1982 en Australia por los doctores Barry Marshall y Robin Warren, lo que les mereció el Premio Nobel de Medicina en el 2005.

 

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