El arcoíris del rechazo

Por: Katerine Leal @KT_Leal | Abril 30, 2016

Hoy en Colombia, tras la aprobación del matrimonio en parejas del mismo sexo la igualdad se ha ratificado como derecho y deber de la sociedad y aunque se ha avanzado mucho, el ser gay está lejos de ser un cuento de hadas. Maltratos por parte de las mismas familias, rechazo, ataques físicos y verbales y hasta asesinatos han teñido de rechazo aquel arcoíris de igualdad que hoy los acompaña. 

Desde pequeños nos han preconcebido con la idea de que lo “normal” es hombre y mujer, mamá y papá, y aunque la homosexualidad podría ser tan vieja como la existencia del ser humano en la Tierra, el ser “diferentes” es visto como un tabú, como algo que debe no hablarse, como algo pecaminoso e inmoral.

 

El ser gay, el darse cuenta que se es gay, era y es, tan trágico tanto para las familias como para la persona. No solo está el miedo al rechazo, primero es la lucha por no ser “algo” que está “mal”, porque todos han dicho que es así. Tras años de batallas internas por la autoaceptación, cuando por fin llega, cuando por fin te entiendes, empieza una segunda etapa, el revelarle al mundo “la verdad”.

 

La peor noticia para algunas familias, hasta el fin de muchas de ellas. Hijos que pierden a sus padres, padres que botan a sus hijos, una lucha que lleva a entender que la gente no va a entender. Esto sumado a una sociedad conservadora y a un Estado retrógrada da como resultado: rechazo y exclusión.

 

Cómo la que tuvo que vivir Luis Eduardo Gutierrez, un hombre que a pesar de contar con el apoyo de su familia y amigos, no tuvo el de la sociedad y mucho menos el del Estado colombiano. La falta de oportunidades laborales sumado al rechazo por ser gay lo llevaron a optar por dejar su país e irse a vivir a California, Estados Unidos.

 

“A principios de los 90, en Colombia el hecho de ser gay era una situación muy tensa. En visitas posteriores que hice a mi familia, empecé a ver que el movimiento gay estaba siendo más aceptado, en especial en Bogotá y Medellín. Ya había esperanza. Sin embargo, yo ya había hecho mi vida. Encontré el amor con quien vivo hace 19 años, fuera del país”, cuenta Luis.

 

En Estados Unidos las cosas tampoco fueron fáciles. Hasta el año 2013, la Corte Constitucional declaró legal en todos los estados la unión en matrimonio entre parejas del mismo sexo.

 

Al igual que en Colombia, la política y la religión fueron obstáculos para que estos derechos se dieran, de acuerdo con Luis “La religión Mormona se opuso tajantemente a esta iniciativa. El proceso fue muy difícil”.

 

“Con Larry (su pareja) pudimos tener una unión legal en el estado de California, hasta el año de 2005 lo que nos permitió que en casos de emergencias médicas, por ejemplo, si tuviéramos que tomar decisiones sobre la vida del otro, no sería un familiar sino uno de nosotros como pareja. También logramos tener propiedad común”.

 

En diciembre de 2013, una vez legalizado en todo el país, decidieron casarse y así lograron tener los mismos beneficios médicos, legales y tributarios que les eran atribuidos por derecho.

 

De acuerdo con la experiencia que han vivido Luis y Larry en Estados Unidos, creen que lo sigue en Colombia, tras el fallo de la Corte Constitucional no va a ser nada fácil. “Yo imagino que todavía va haber mucha oposición de entidades conservadoras y religiosas y harán el proceso más difícil. Me imagino que habrán demandas y protestas. Pero amor es amor”.

 

Si se casaría en Colombia, Luis cree que por ahora no es necesario ya que su unión es legal, sin embargo lo considerará en el caso de que Larry pueda obtener beneficios legales, como por ejemplo la nacionalidad. “Sería muy bonito poder tener a nuestras familias celebrando una ocasión tan especial”.


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