En Colombia la igualdad en los negocios no tiene reversa

Por: Felipe Cárdenas / @pipecardenasg | Diciembre 3, 2015

Pareciera que finalmente nuestro querido país está dando el viraje  para  convertirse en una sociedad evolucionada en  donde podemos SER y PENSAR y, donde en vez de rechazar la diferencia, nos sintamos ORGULLOSOS de la Diferencia!

Vemos importantes avances en educación, en infraestructura, en el proceso de paz que pareciera llegar a un feliz término en 2016.  Y aún con toda la caída de los precios del petróleo y su impacto en la revaluación del dólar, el ambiente para proyectar una nueva sociedad que invierta más tiempo, esfuerzo y dinero en unirse y prosperar juntos, todas y todos, parece cada vez más cercano.

 

Es aquí cuando las minorías juegan un papel clave en la dinámica social y económica. Ellas han sido no solo identificadas como tal, es decir como grupo minoritario relevante para el Estado y justificante en la formulación de políticas públicas, sino que también han sido vinculadas a múltiples causas sociales de activismo necesario para lograr la plena garantía de derechos que como minorías requerimos en nuestro país.

 

Recordemos que hace poco más de medio siglo, las mujeres de nuestro país no podían votar, que ser homosexual no solo era considerada una enfermedad de  manera oficial sino que era una especie de conducta ilegal hasta la Constitución del 91.

 

Sin embargo bajo un gobierno que viene cumpliendo a cabalidad sus promesas de campaña reeleccionista para con algunas minorías, en el caso específico de la comunidad LGBT, nos llegó el momento de preguntarnos desde el activismo Social, bueno ¿y qué más nos ponemos a hacer?

 

La pregunta viene de la más sincera interpretación de la realidad a este 2015 que ya casi concluye y se sustenta en el hecho que las y los ciudadanos sexualmente diversos en Colombia ya tenemos acceso a casi la totalidad de derechos ciudadanos de cualquier otro/a colombiano/a, en cuanto a salud, pensión, patrimonio, adopción, identidad de género,  y muy prontamente al tan discutido pero tan básico en su ambición de igualdad e inclusión, matrimonio igualitario.

 

Con todo esto al día,  ¿qué más hacemos?  ¿Por qué más trabajamos? ¿Nos unimos? ¿Nos agremiamos? ¿Pedimos apoyo y cooperación nacional e internacional como movimiento social?

 

Pues bien, le llegó la hora a Colombia que, desde su minorías, hagamos ACTIVISMO ECONOMICO! Así es, llegó el momento de estirar la mano NO para empuñarla y demandar lo lógico, lo básico, lo justo que era nuestra plena garantía de derechos, sino para presentarnos. SI, para decir estirar la mano y decir: Buenos Días! mi nombre es  Juan Pérez o Juana Pérez, soy tal cosa, sé hacer tal cosa, u ofrezco X producto o Y Servicio.

 

Así es como las minorías en Colombia seremos las pioneras de las nuevas mafias colombianas en un nuevo sentido positivo: las mafias del pos conflicto, las mafias DEL TALENTO! Es en un escenario de pos conflicto donde le tenemos que decir  al país a diario: No quiero que me incluya porque soy diferente. Quiero Auto-incluirme porque en lo que sé hacer; SOY EL o LA MEJOR!

 

Ese debe ser el siguiente paso. Esa deberá ser la nueva consigna. Esa deberá ser la más importante reivindicación: la igualdad de oportunidades en un país distinto, más diverso e incluyente. La inserción en las nuevas oportunidades que seguramente se abrirán para la economía una vez se firme un eventual acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de la paz que ponga fin a más de 50 años de conflicto armado, de odios y de sectarismos.


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