Economía, Internacional

Empresarios de Venezuela se debaten entre el miedo y la incertidumbre

Muchos empresarios de Venezuela temen que el presidente Nicolás Maduro, fortalecido tras una criticada reelección, aumente las hostilidades contra ellos con nuevas intervenciones a compañías, aunque unos pocos creen que la presión sobre el mandatario para reactivar la hundida economía puede darles algo de tregua.

El presidente del país petrolero ha culpado de la grave situación económica, marcada por un estancamiento, hiperinflación y escasez crónica de productos, a una “guerra económica” librada por la oposición de la derecha y los empresarios con apoyo de Estados Unidos.

En plena campaña, Maduro adelantó que esperaría “en la bajadita” a los empresarios que acusa de inflar los precios con la compra y venta de dólares en un mercado paralelo, donde la tasa es hasta 16 veces mayor a la oficial.

“Estamos aterrados en este momento”, dijo Jorge Botti, un exportavoz de la mayor cámara empresarial de Venezuela y dueño de una red de ferreterías. “Aquí todo el mundo se paralizó”.

Su miedo es comprensible. Semanas antes de las elecciones, el gobierno intervino a Banesco, el mayor banco privado del país, y arrestó un puñado de sus ejecutivos para frenar operaciones cambiarias paralelas al férreo control de cambios.

Maduro también apoyó este mes la detención de un centenar de personas, entre ellos comerciantes, y la congelación de miles de cuentas bancarias por presumir que hicieron operaciones de cambio fuera del esquema oficial.

“Las empresas ven lo que sucedió en Banesco como un punto de quiebre. La inquietud es saber si esto es un patrón a seguir”, dijo una fuente del gremio empresarial que pidió el anonimato.

Los arrestos hacen pensar a muchos que Maduro podría radicalizarse buscando culpables de la subida de precios por la galopante inflación anual de cinco dígitos según cálculos del parlamento opositor, que fuerza a los hombres de negocios a importar bienes a la tasa del mercado negro por las pocas ventas oficiales de dólares, según fuentes que estuvieron presentes en reuniones con empresarios.

“Me comprometo a dar un revolcón económico a las mafias criminales y defender nuestro pueblo por encima de cualquier cosa”, dijo Maduro el martes al recibir la constancia formal de su victoria, en un discurso donde prometió enfocarse de inmediato en buscar la estabilidad económica.

¿Tocando fondo?

Asustados por los arrestos, muchos intermediarios que venían supliendo de materia prima importada a la tasa no oficial a grandes empresas paralizaron sus operaciones, según el consultor económico local Asdrúbal Oliveros.

Eso podría acarrear más escasez en un país donde desde hace años faltan productos de todo tipo, desde alimentos y medicinas hasta repuestos para autos o tintura para el pelo.

Las empresas producen a mínimos por falta de materiales o bajas ventas ante el deprimido consumo en un país donde los precios suben a diario y miles de industrias ya han tenido que cerrar sus puertas.

La última que abandonó Venezuela fue la estadounidense Kellogg y lo hizo a escasos días de la votación presidencial. Un desafiante Maduro tomó la planta y amenazó con detener a sus dueños, acusándolos de promover “la guerra de las multinacionales y el imperialismo” en su contra.

A pesar de todo, algunos ejecutivos de firmas globales que aún operan en Venezuela esperan que Maduro se vuelva más pragmático ante la crisis y genere un reacomodo que les ayude subsistir, según cinco fuentes cercanas a esos encuentros.

Después de que miembros del gabinete de Maduro mandaran hace semanas un mensaje de calma a operadores locales, prometiendo “un giro” económico, según las fuentes, algunos de ellos creen que el gobierno podría facilitarle el acceso a divisas al sector privado para producir a precios competitivos sin regulaciones.

“Pueden ser unos meses terribles pero hay una sensación de desenlace”, dijo un empresario que pidió omitir su nombre.

Los analistas económicos son más escépticos y dudan que Maduro cambie el rumbo en el corto plazo, en medio de una caída de la producción del crudo -su mayor fuente de ingresos- y renovadas sanciones financieras de Estados Unidos. Ellos esperan más cierres de industrias o pequeñas empresas de servicios.

“Vamos a seguir resistiendo, somos como las cucarachas que soportan las nevadas”, comentó María Carolina Uzcátegui, una empresaria del negocio funerario, que lidera el mayor gremio nacional de comerciantes.

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