Economía

Diez años del bitcoin, una burbuja a medio pinchar con un futuro incierto

Satoshi Nakamoto preguntó al mundo si “truco o trato” en el día de Halloween de 2008. Primero fue trato – una nueva divisa con la que comerciar – y luego fue truco – una revalorización de su valor casi por arte de magia. El misterioso inventor del Bitcoin lanzó su teoría el 31 de octubre de aquel año en un documento que recogía los fundamentos del funcionamiento de la criptomoneda. Diez años después, se ha convertido en uno de los valores de mayor volatilidad en los mercados internacionales.

Aunque el primer bloque de la criptodivisa la minó el propio Nakamoto el 3 de enero de 2009, la primera transacción se produjo unos días después. Sin embargo, al ser entre particulares, no se conoce el valor al que se cambiaba el bitcoin. No es hasta el 12 de octubre de 2009 cuando trasciende la primera tasa de cambio: menos de un centavo de dólar por cada bitcoin. Hoy cotiza a más de 6.300 dólares cada unidad de la divisa digital.

El primer mercado de bitcoins nace en febrero de 2010, y en mayo se produce la primera transacción comercial empleando la divisa digital. Desde entonces, ha tenido momentos bajos, como la quiebra de la mayor casa de cambio de bitcoin, Mt. Gox, en 2014, que puso en tela de juicio la estabilidad y fiabilidad de un sistema sin regulación, más allá de la de sus propias normas de funcionamiento a través del blockchain y del sistema de minado.

Sin embargo, el escándalo de Mt. Gox sirvió para llevar a los medios de comunicación esta moneda aún poco conocida, lo que facilitó que se convirtiera en una herramienta de especulación. Aunque apenas se podía comprar nada fuera de los mercados ilegales, el bitcoin alcanzaba en noviembre de 2013 el valor de 1,000 dólares por unidad.

Ya entonces muchos analistas advertían de que se encontraban ante una burbuja que pincharía más pronto que tarde, y quienes confiaban en mayores subidas eran tildados de osados. Algunos incluso dieron por muerta a la divisa en 2014 tras la quiebra de Mt. Gox. Pero la realidad de los tipos de cambio de una moneda regulada como el dólar a otra que no tiene valor intrínseco fue tozuda y acabó imponiendo su uso especulativo por encima de su escaso uso práctico.

Aunque el gran despegue no llegó hasta 2017, cuando lo hizo fue fulgurante. En mayo del año pasado rebasaba los 2,000 dólares, en agosto los 3,000 y los 4,000… hasta marcar máximos históricos en diciembre de 2017 superando los 20,000 dólares.

Pero la burbuja tenía que parar en algún momento y 2018 no ha sido el mejor año para el bitcoin. La sucesiva regulación de las criptomonedas en países como Japón, la incertidumbre sobre el posible lanzamiento de ETFs en Estados Unidos basados en el bitcoin, el decreciente número de transacciones digitales con la moneda y la competencia de otras divisas menores como el Ether o el Monaro que dividen la especulación de los inversores hundieron el precio del bitcoin por debajo de los 10,000 dólares en enero, y se han mantenido por debajo desde entonces, generalmente entre los 6,000 y los 7,000 dólares.

La mayor virtud de la criptodivisa – su falta de regulación y de valor intrínseco – ha jugado a veces a su favor, a veces en su contra en los diez años de vida que cumple ahora. Bajo esa misma premisa, quizá dentro de diez años cotice a 100,000 dólares, o a un millón, o quizá la burbuja haya terminado de pinchar y sea residual y prácticamente inexistente. Lo único real es que a día de hoy el bitcoin sigue quedando muy lejos de ser una moneda de uso común entre la ciudadanía, y que esa falta de implantación no facilitará el crecimiento de su valor.

Por Javier Collado para nuestro portal aliado ElEconomistaAmerica.com

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