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Fracaso en Japon, Nacional cae ante Kashima

 

Los verdolagas pecan de osados y quedan eliminados a las primeras de cambio contra un débil Kashima. Dominaron la posesión y el juego en todo momento pero nunca fueron contundentes en las áreas, sus delanteros no tuvieron su noche de cara a gol. El penalti en contra señalado por el árbitro Kassai condicionó el resto del partido. 

Así de caprichoso es el dios del fútbol. Nacional fracasó estrepitosamente en Osaka, salió humillado por los japoneses en un partido en el que dominó el balón pero falló en las dos áreas. Los verdolagas nunca fueron contundentes donde importa. El castigo, excesivo, los deja en una triste realidad: de luchar por todo pasan a llevarse nada.

 

Nacional ha visto en apenas dos semanas escapar tres títulos. Como dice el proverbio, ‘quien abarca mucho poco aprieta’. Los verdolagas pecaron en la osadía, se las prometieron felices sintiéndose muy superiores en los tres campeonatos y acaban con una goleada los quince días más aciagos que se les recuerda.

 

Salvando la Sudamericana, que cedieron con un bonito gesto al malogrado Chapecoense, Nacional ha tirado a la basura los títulos de Liga y Mundial. Echaron todas sus papeletas en el torneo de Japón y, tras la debacle contra Kashima, el plan ha resultado un rotundo fracaso. Cierto es que el encuentro contra los nipones se escapa a la lógica del fútbol.

 

El juego recordó a la catástrofe en el debut de la favorita España en el Mundial de Sudáfrica, donde cayeron ante una muy inferior Suiza a pesar de ser muy superiores en el campo. Fue un accidente, un final inesperado. Los verdolagas ganaban todos los duelos individuales pero nunca fueron contundentes de cara al arco. Cosa que si fueron los japoneses y, como se dice, el que pena lo paga.

 

En toda esta debacle, hay un momento que torció el destino. El penalti señalado en el área de Nacional será discutido por mucho tiempo. El colegiado pitó la infracción de Berrío después de revisar el video, aconsejado por su asistente. En una insólita imagen, el húngaro Viktor Kassai se dirigió a la banda para divisar la grabación y no dudó en declarar la pena máxima que terminó transformando Doi.

 

Nacional recibía un duro golpe después de haber dominado la primera media hora. Minutos antes Uribe había enviado el balón al poste y Borja dispuso de dos ocasiones en la que le fallaron los nervios. No era la noche para la definición de los verdolagas. En Japón echaron en falta la mejor versión de su delantero estrella, Borja no fue en Osaka el monstruo del gol que venía siendo todo el año.

 

No se rindieron en el intento. Los antioqueños buscaron con ahínco el tanto del empate pero la suerte no estaba de su lado en la noche japonesa. Mosquera volvía a enviar otro balón al travesaño en los últimos minutos del primer tiempo. Y cuando no eran los palos, estaba el arquero Sohagata para frenar las ilusiones de los verdolagas.

 

Nacional siguió con su discurso en la segunda mitad. Superiores en los duelos individuales pero tímidos como un colegial en las dos áreas. Las ocasiones seguían llegando pero Borja seguía negado en el gol. Tampoco estaba fino Berrío, al que le afectó seguramente el penalti señalado. Los minutos pasaban y la agonía crecía entre los verdolagas. No había por donde encontrar el hueco en la valla de Sohagata.

 

Con Nacional volcado en los últimos diez minutos, llegó la catástrofe. Dejaron descuidada la retaguardia y los japoneses aprovecharon sus virtudes a la contra. Siempre bien abiertos con dos descolgados en las bandas, encontraron la debilidad de Nacional en la espalda de los laterales. Bocanegra y Farid Díaz dejaron autopistas a sus espaldas en los últimos minutos y los japoneses repitieron la idea en las dos jugadas de gol. Desplegaban sus alas en los costados para después buscar el estoque en el centro. Los tantos de Endo y Suzuki mataron las esperanzas de los verdolagas.


La goleada terminó siendo un castigo excesivo para los verdolagas, que habían merecido más simplemente por voluntad en el juego. Pero el fútbol no entiende de justicia y penaliza con dureza al que o aprovecha sus ocasiones. La derrota supone un bofetazo al trabajo de Nacional durante este año. En dos semanas han perdido todo por lo que luchaban. Un broche demasiado amargo para un año que se prometía histórico.

 

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