Consideraciones, Opinión

El discurso de Duque


La opinión de Óscar Sevillano


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Óscar Sevillano

Ponerle punto final a los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional, no fue una sorpresa para nadie en Colombia. Todos sabíamos que estas conversaciones no iban a llegar a ningún lado y que esta guerrilla no dejaría de clavarle banderillas al proceso,  y que tampoco tomarían decisiones que permitieran despejar el camino para una firma de paz, sino que por el contrario, se dedicaría a dar largas en las conversaciones.

El atentado a la Escuela de Policías General Francisco de Paula Santander, fue la gota que rebosó la copa. A nadie sorprendió que estos diálogos  llegaran a su final. Lo que si me dejó estupefacto fue el discurso del presidente Iván Duque, en primer lugar porque no parecía espontáneo, sino que dejó la impresión de estar leyendo telepronter, lo que le hizo lucir como si fuera un actor de televisión o de teatro, recitando un libreto con él se busca personificar a Álvaro Uribe Vélez.

No sé a cuál de los asesores de Iván Duque se le ocurrió sugerirle al presidente,  darle la orden tajante a Cuba para que capture a los delegados del ELN. Lo que sí sé,  es que cualquier persona que fuera el jefe de este asesor(a), le pasaría la carta de despido de inmediato por haberle hecho quedar en ridículo frente a la comunidad internacional.

Ningún presidente de ningún país del mundo puede darle órdenes a otro mandatario. Duque lo debe saber muy bien. No entiendo la razón para prestarse a este tipo de show mediáticos que lo único que hacen es hacerlo lucir como un funcionario que no conoce el marco de sus funciones y que en su afán de mostrarse como un jefe de Estado con autoridad, se hace ver como un mal actor que recita el libreto de una escena donde se  interpreta un personaje enojado.

“Puede que a Uribe le salgan bien y le luzcan  los gritos y los manoteos porque forman parte de su personalidad, pero a usted presidente Duque, no le quedan ni regular”

Óscar Sevillano

Lo que debió hacer el presidente Duque es pedirle a Cuba la devolución a Colombia de los miembros del ELN que hicieron parte de la mesa de conversaciones, siguiendo los protocolos firmados entre los dos Estados para que estos puedan retornar según lo establecido.  No se les puede exigir a  las autoridades de este país, que  los traigan esposados y los dejen en la cárcel la Modelo, porque no fue lo que se pactó.

Tampoco entiendo la razón para no dejar claro que el proceso de paz con el ELN se cancela del todo,  y dejarlo en entre líneas o a la interpretación de cada quien.

A nadie iba a tomar por sorpresa esta decisión, porque el mismo grupo guerrillero lo provocó al no permitir un escenario de paz. El país y la comunidad internacional debían quedar notificados, pero esto se hace hablando claro, no con eufemismos ¿Por qué entonces el temor de Duque a decir “doy por terminados los diálogos con el ELN”? Como presidente tiene toda la facultad para hacerlo y el país entero lo hubiese apoyado, ¿cuál es el miedo?

Ahora, el presidente Duque  debe tener claro,  que con la reinserción a la vida civil de las Farc, nuestro país dio un paso al desescalamiento de la violencia. Las cifras de los últimos años lo demuestran. Dudo mucho que  los colombianos en los territorios estén dispuestos a soportar una nueva ola de atentados con carros bombas, secuestros, tomas guerrilleros, sembrados de minas antipersonas, desapariciones, asesinatos, etc., esta vez en manos del ELN. Ojalá que el primer mandatario lo tenga muy claro, lo mismo que su equipo de Gobierno y su partido político,  porque la nación que administró Álvaro Uribe Vélez, no es la misma que hoy dirige Iván Duque.

Es por esto que no se puede salir en caliente ante cámaras y micrófonos a tratar de imitar a un expresidente padrino, porque la solución de guerra total y abierta puede resultar peor en materia de vidas, tanto para la población civil en los territorios donde el ELN hace presencia, como para los mismos militares y policías que deben combatirlos.

Puede que a Uribe le salgan bien y le luzcan  los gritos y los manoteos porque forman parte de su personalidad, pero a usted presidente Duque, no le quedan ni regular. Lo mejor que puede hacer en estos casos, es ser usted mismo. Tómeme ese consejo.

A propósito: Los miles de colombianos que salieron a las calles para decir “No a la violencia”, vestidos de camisa o camiseta blanca, ¿qué estaban pidiendo?,  ¿una guerra abierta con los grupos armados irregulares o exigiendo un ambiente de paz y tranquilidad?


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