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El caso Santrich no baja de temperatura

Opinión de Óscar Sevillano


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Óscar Sevillano

Los últimos hechos ocurridos alrededor del caso Santrich, han demostrado que la paz política que se requiere en el país para que se puede llegar a un entendimiento, tan necesario,  y así superar el grado de polarización por el que atraviesa Colombia, por el momento no es posible.

Más allá de la escena  en  la que se vio a un exguerrillero invidente saliendo de una cárcel empujado en una silla de rueda, mientras agentes del CTI le detenían una vez más en la puerta del centro penitenciario, con una nueva orden de detención, para ser llevado minutos más tarde a las instalaciones de las Fiscalía en un helicóptero, se puede concluir, que este proceso judicial se lo ha llevado de una forma equivocada, con la clara intención de desprestigiar a la Justicia Especial para la Paz.

No se puede pensar otra cosa, cuando el Fiscal encargado se da a la tarea de armar un caso, pidiendo las autorizaciones al juez de garantías, ejecutando la nueva captura de Santrich,  preparandose para develar las pruebas en una audiencia, donde se sabrá si el exguerrillero estaba participando en el envío de drogas ilegales a los Estados Unidos.

La pregunta que queda sin respuesta es, si estas pruebas estaban en manos de la Fiscalía desde tiempo atrás, y si es así, ¿Por qué no fueron entregadas a la JEP, para que esta certificara que la participación de Santrich en la preparación del envío de drogas a los Estados Unidos, fue después de la firma del Acuerdo de Paz y, que por tanto este caso debía pasar a la justicia ordinaria.

Nos guste o no la JEP hace parte de la institución, y como órgano de la justicia debe tomar decisiones que se pueden discutir o debatir, pero que deben acatarse y sobre todo respetarse, cosa que no han hecho ni   el Centro Democrático, ni el exfiscal Néstor Humberto, ni el presidente Duque, quienes se han empecinado en hacerla ver como un centro de impunidad, al tiempo en que hacen un llamado para llegar a un acuerdo y bajarle la temperatura a los enfrentamientos verbales y por redes sociales, que ellos mismos provocan.  ¿Es posible llegar a un entendimiento de esta manera?, lo dudo.

Cualquier decisión que tome este tribunal debe hacerse en derecho y para esto era claro que requería una prueba que demostrara que el hecho se dio luego que la exguerrilla firmara la paz.

Lo anterior deja claro que Néstor Humberto no estaba llevando el proceso por la vía indicada ¿oscuras intenciones?, podría ser, al fin de cuentas para nadie es un secreto que el exfiscal no gusta de la JEP y que en su antipatía por al alto tribunal, ha preferido unirse al fuego indiscriminado que el Centro Democrático ha disparado contra el proceso de paz, muy a pesar de que, en el Gobierno Santos, Martínez Neira lo defendió.

No me cabe la menor duda de que Santrich estaba participando en el hecho, pero lastimosamente la discusión se ha centrado en el papel que juega la JEP en este suceso, que se ha querido desconocer por razones políticas, en donde cada sector que juega en el Congreso de la República, bien sea de oposición o de colaboración con el Gobierno, se han dedicado a echarle leña al fuego.

Si en verdad se desea llegar a un entendimiento para que se superen las diferencias que hoy día tienen al país en medio del caos y la confusión política, es necesario en primer lugar bajarle a la confrontación y a los insultos.  En segundo lugar respetar las decisiones que en materia de justicia transicional tome el tribunal correspondiente, es decir la JEP y en tercer lugar permitir que el proceso de Jesús Santrich, tome el curso normal, para que arroje los resultados, sin presiones indebidas, ni posibles manipulaciones.

Cambiando de tema, El país necesita explicaciones, luego de conocerse la alerta dada tras la publicación del diario estadounidense New York Times, en donde se revelan posibles presiones a las fuerzas militares para aumentar las bajas en combates ¿estamos a las puertas del retorno a los falsos positivos?, Esperamos respuesta presidente Duque.

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