La opinión de Diana Noguera: Sueños de Paz

Desde hace 2 semanas se ha venido debatiendo acerca de la votación en el Congreso de la República mediante la cual, a pesar de los 50 votos a favor el proyecto de Ley que otorgaba curules especiales para las víctimas del conflicto armado por interpretación legislativa, no pasó.

El debate ha sido extenso y, a pesar de que muchas personas, consideran que 50 votos a favor debería ser suficiente para aprobar el proyecto de Ley, teniendo en cuenta que el Senado de la Repùblica cuenta con 103 Senadores y que de estos 4 han perdido la curul por procesos judiciales (5 si contamos al senador Álvaro Ashton, capturado en el fin de semana por parapolítica), la mayorìa absoluta se debería calcular sobre 99, que son los senadores que efectivamente se encuentran ocupando sus curules. La semana pasada el Presidente del Senado – Efraín Cepeda- ratificó la decisión tomada en el debate y se mantuvo en que el proyecto de Ley se habría hundido. Sin embargo, el Consejo de Estado emitió un concepto en el que ratifica la postura de muchos, mediante la cual se debe calcular la mayoría absoluta teniendo en cuenta el quórum decisorio de 99 Senadores.

 

El debate aún no termina y más que ser un debate técnico con respecto al quórum decisorio o la mayoría absoluta debería centrarse en otros temas de fondo que son mucho más relevantes. Por ejemplo, tuve la oportunidad de reunirme con un grupo de víctimas la semana antepasada y vivir con ellos la celebración de las bancadas del Centro Democrático, Cambio Radical y de Viviane Morales, entre otros.

 

A diferencia de lo que muchos creen las curules para las víctimas son un ejercicio de reconocimiento al daño sufrido por el abandono estatal, también es un ejercicio de empoderamiento y participación efectiva de las víctimas. Para ellos era muy importante poder participar en las decisiones legislativas y volver a ser parte del Estado pero el resultado inicial de la votación y, más que eso, la actitud de los senadores que celebraban con emoción sincera el haberles quitado la oportunidad de participar a las víctimas fue un hecho revictimizante. Fue un despropósito oír a varios Senadores diciendo que votaban negativamente o se abstenían de votar porque esas curules se las iban a dar era a las FARC.

 

Para mi, estando rodeada de víctimas del conflicto armado, el hecho de ver en sus rostros el sentimiento de pérdida y derrota, vivir con ellos el abandono estatal y confirmar que solo son parte de un discurso pero en la práctica no le importan a los Honorables Parlamentarios que se llenan la boca hablando de ellos y por ellos.

 

Aunque el Gobierno Nacional en cabeza de Juan Manuel Santos logró la firma de unos ambiciosos Acuerdos de Paz con la guerrilla de las FARC la realidad es que la capacidad instalada del Gobierno y los intereses particulares de algunos políticos han hecho que la implementación de los acuerdos no se haya dado según lo esperado.

 

La reconfiguración de los actores armados en los territorios es sumamente preocupante. Poco se habla de los grupos neoparamilitares o de los nuevos actores que han surgido y que ni siquiera en los mismos territorios la población civil ha podido identificar quienes son, el aumento de los cultivos ilícitos, la radicación de estos sin sustitución, las nuevas rutas de tráfico de drogas que se están configurando, el asesinato sistemático de líderes sociales, entre muchos otros, son escenarios que si no se manejan adecuadamente van a terminar por ser mucho más dañinos para las víctimas y para la población civil de lo que se pueda pronosticar desde los escenarios aprendidos en otros procesos de desmovilización (por ejemplo los del M-19 o de las AUC).

 

Desde mi opinión personal y mi quehacer, aplaudo el arduo proceso que fue la firma de los Acuerdos y exhorto a los Senadores, Representantes, Gobernadores, Alcaldes, Ministros y demás funcionarios públicos a que estén a la altura de este momento histórico que apenas está empezando.

 

La firma de los acuerdos no es la paz, la paz es una construcción de todos los días y que necesita el esfuerzo de todos. Este es el momento en el que nos debemos a las víctimas y donde todos los colombianos debemos enfocar nuestra mirada en ellos. Protegerlos, y ser partícipes de las garantías de no repetición.

 

Señores Parlamentarios, ustedes más que nadie se deben a las víctimas y aunque el debate de la mayoría absoluta se da por la ausencia de 4 Senadores, la realidad es que la bancada completa del Centro Democrático y de Cambio Radical llevan toda esta legislatura asistiendo a los debates a “calentar silla” y entorpecer la labor de los Senadores que sí van a trabajar.

 

Señores votantes, tengan en cuenta esto las próximas elecciones. Que quien escoja para representarlo realmente lo haga y no sea, por ejemplo, una marioneta de un expresidente con ansias de poder, que se quedó en una época en la que era Presidente de Colombia y sus buenos muchachos lo acompañaban como Sancho Panza al Quijote y aunque en la actualidad muchos se encuentran presos ha ido encontrando en el camino apóstoles y discípulos que creen en él con fe ciega y lo siguen como borregos a su pastor. No sea un discípulo, no sea un apóstol, no sea un borrego. Sea un ciudadano activo, lea, infórmese y no se deje engatusar. Sueñe en el país que quiere tener y búsquelo con su voto.

 

Yo por ejemplo sueño un país donde las víctimas tengan participación efectiva, reparación integral, goce efectivo de derechos, garantías reales de no repetición y no sean revictimizadas, un país donde se valore y no se estigmatice la labor de defensa de derechos humanos y haya libertad de expresión . Es muy probable que ningún candidato pueda garantizar que todo se cumpla pero si buscaré el que màs cerca esté de lograrlo y usted debería hacer lo mismo.

 

Twitter: @Diana_Noguera


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La opinión de Diana Noguera: Las víctimas de la JEP

Desde octubre de este año semanalmente se ha venido debatiendo en el Congreso de la República la implementación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el ego de algunos congresistas, los intereses políticos de otros, la coyuntura electoral, entre otros, han hecho que estando a 3 días de que finalice el Fast Track aún haya más de 150 artículos por votar en Cámara de Representantes. Adicionalmente, lo que a la fecha ha sido aprobado ha contado con tantas modificaciones que lo que queda de la propuesta original es un mero recuerdo. A pesar de que la Corte Constitucional le dio su aval a la JEP es el Congreso el encargado de legislarla y al paso que vamos la JEP va a ser una Jurisdicción Especial para cualquier cosa menos para la Paz.

 

Es realmente triste que en Colombia primen los intereses particulares sobre los intereses del pueblo y que nuestros distinguidos Representantes y Senadores prefieran buscar cubrirse sus espaldas por encima del bien común.

 

Los colombianos que hemos seguido los debates de la JEP hemos visto como se ha desdibujado el papel principal que deberían tener las víctimas en los debates y en la reglamentación de la JEP y como han pesado los intereses particulares de partidos como el Centro Democrático y Cambio Radical para sabotear los debates y limitar la JEP de una forma casi inconstitucional. Hace dos semanas muchos oímos que en el Senado decidieron que los magistrados de la JEP no podían ser defensores de derechos humanos. Este pequeño ejemplo es realmente una muestra muy importante de lo que han hecho con la JEP.

 

Preocupa mucho que en Colombia, aunque hay más de 8 millones de víctimas de acuerdo a lo registrado en la Red Nacional de Información es una población que en la realidad solo tiene importancia discursiva. Esto es, los políticos se llenan la boca hablando de los derechos de las víctimas, de la paz, de la reparación, de la reconciliación, de la memoria histórica y de las garantías de no repetición pero a la hora de la verdad las víctimas no son sino costos y números.

 

Un ejemplo de esto es la implementación de la Ley 1448 de 2011 (Ley de Víctimas y Restitución de Tierras), una Ley que estaba diseñada para proteger, reparar y rehabilitar a las víctimas; una Ley que en el papel hablaba de una Reparación Integral donde las víctimas verían restablecidos todos sus derechos a través de la oferta estatal específica para atenderlos. La realidad de la implementación de la Ley es que las entidades estatales no tienen la capacidad instalada para atender a las víctimas del conflicto armado. Existe una rotación tan alta de personal dependiendo del gobernante de turno que las personas que llevan un recorrido en la atención a víctimas dependen de la voluntad política del que llegue a una entidad para poder hacer su trabajo. Si tienen suerte y su trabajo no es visible o no tienen un sueldo interesante para los amigos del nuevo Alcalde, Director, Ministro, Subdirector, Jefe de Personal, Senador, Representante, etc. puede ser que pueda continuar haciendo su trabajo y la implementación de la Ley sea sostenible en el tiempo ó puede ser que en una Ley que estaba diseñada para tener una implementación de 10 años (2001-2011) haya una rotación de personal cada 4 años, lo que, además de afectar a los funcionarios y contratistas, realmente termina afectando los procesos de Reparación Integral de las víctimas y los termina revictimizando.

 

Las víctimas se convirtieron en el derrotero político de muchos y en su nombre han hecho y deshecho y los que se han mantenido en el tiempo, buscando proteger y defender los derechos de las víctimas, muchas veces poniendo en riesgo su integridad personal, la de sus familias y muchas veces sus propias vidas; aquellos que no dependen de los gobernantes de turno para hacer su labor, ahora son vetados por quienes legislan en nuestro país para poder ser parte activa y reconocida dentro de la construcción de Paz.

 

Esperemos que en el debate de hoy de la JEP en Cámara arreglen lo que hicieron en Senado y que la JEP pueda ser un espacio de Justicia, Paz y Reconciliación; esperemos que los Representantes recuerden que el centro de este proceso de Paz y los Acuerdos son las Víctimas y no los políticos y que legislen por los derechos de quienes han sido victimizados no solo por actores armados sino por el mismo estado, por la falta de respuesta estatal, por la corrupción. El Estado se lo debe a las víctimas. Que no venzan los egos e intereses particulares. Todos soñamos con un país en Paz y ahora la pelota está en la cancha de la Cámara. Ojalá estén a la altura de este momento histórico.

Twitter: @Diana_Noguera


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La opinión de Diana Noguera: Votar u opinar


Ayer se votó la consulta liberal. El vencedor de la jornada fue Humberto de la Calle quien, por elección popular, será el candidato presidencial de este partido para las elecciones de 2018.

 

De la Calle recibió 365.658 votos apoyando su candidatura mientras que Cristo recibió 324.777. Aunque el resultado no es apabullante si es un respiro. Aunque la abstención fue del 97.88% (cifra muy preocupante) la realidad es que esa cifra tristemente, no nos debería sorprender. Históricamente la abstención ha sido la que lidera las elecciones. Somos un país acostumbrado a quejarse por todo y no actuar, un país que cree que la política se ejerce en las redes sociales y no en las urnas. Un país donde la gente cree que aporta su granito de arena publicando un meme donde criticamos un gasto de 40 mil millones de pesos en una consulta para definir el candidato de un partido político porque pensamos que esa plata se habría podido invertir en alimentar a los niños de La Guajira. Somos un país que paga impuestos pero no nos dedicamos a ver hacia dónde van esos dineros. Un país donde queremos que todo funcione y lo gritamos a los cuatro vientos en las redes sociales pero no nos tomamos el trabajo de analizar cómo están funcionando las cosas actualmente y cómo podríamos lograr que funcionaran como quisiéramos.

 

Usted señor lector, que hoy se indigna por el costo de la consulta del partido liberal pero que es uno de los colombianos que no la votó, usted que quiere un cambio estructural pero no se ha puesto en la tarea de averiguar cómo funciona nuestro país, usted que se queja en las redes sociales pero no vota porque no ha entendido que esa es su principal herramienta para lograr el cambio, usted que desprecia profundamente el mecanismo de la consulta, por favor no se queje cuando los partidos presenten listas cerradas para el Congreso de la República o cuando el próximo año las elecciones las gane “el que diga Uribe” porque usted señor lector ha sido un facilitador de esa situación, despreciando los mecanismos de participación y siendo un opinador abstencionista.

 

Todavía está a tiempo de cambiar. Reflexione y sea un actor de cambio. Vote por el que quiera pero vote, no permita que los mismos de siempre sigan decidiendo por usted. Me encanta la fuerza con la que muchos se indignan en Facebook o en Twitter y me gustaría mucho más ver que esa indignación se volcara en las urnas y se convirtiera en votos y decisiones.

 

No deje que el abstencionismo decida por usted pero si decidió no votar o no participar por favor no opine en redes. Recuerde que tuvo la oportunidad de actuar y decidió quedarse en su casa quejándose por Twitter.

 

Si se hubiera tomado el tiempo de averiguar cómo funciona nuestro país, jamás se le hubiera ocurrido decir en redes que el dinero de la consulta del partido liberal se hubiera podido usar para alimentar a los niños de La Guajira porque así no funciona, entonces, por favor deje de repetirlo. Una mentira dicha muchas veces no la hace cierta, solo sigue siendo la misma mentira repetida por muchos.

 

Es cierto que la consulta se hubiera podido evitar si hubiera habido una unidad de partido pero no podemos desconocer la intención que tuvo el partido Liberal de incluir a todos los ciudadanos en su decisión y todo ejercicio democrático debe ser reconocido y aplaudido.

 

Señor lector, por favor, siga opinando pero en un espacio donde su opinión cuente. En marzo salga a votar y no se quede en su casa opinando. Su voto puede hacer la diferencia. Úselo bien!

 

Twitter: @Diana_Noguera