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Opinión de Óscar Sevillano: ¿Descontrol y descoordinación en Gobierno Duque?

Ya es hora de que el Gobierno Duque de muestras de coordinación en su interior y que no deje duda alguna de que se siguen las instrucciones del primer mandatario Iván Duque, porque hasta el momento lo ha impresión que ha dado es la contraria.

Para empezar al inicio del Gobierno se vio muchas declaraciones de Jaime Amín quien ostenta el cargo de Alto Consejero Presidencial para la Política, hablando sobre las relaciones con el Congreso de la República, donde parecía que el ministro del Interior fuera él y no Nancy Patricia Gutiérrez, quien oficialmente es la persona encargada de dialogar con el legislativo.  Poco a poco la ministra ha ido entendiendo cuál es su rol y que es ella quien debe dar la cara, cuando se presenten diferencias políticas con el legislativo que pongan en aprietos al presidente.

La segunda razón por la que no parecen ser coordinadas las acciones del Gobierno Nacional, son las constantes equivocaciones de algunos de sus funcionarios, quienes parecen no entender que el presidente se llama Iván Duque y no Álvaro Uribe. Ante estos constantes errores, queda la duda de, ¿quién da las órdenes al interior del gabinete ministerial?, si es el actual mandatario o es el expresidente.

A lo anterior hay que sumarle las contradicciones en algunas declaraciones del ministro de Defensa con la protesta social y las de Francisco Santos, quien, como embajador de los Estados Unidos, aseguró que Colombia no descarta la solución bélica para Venezuela.  En esta parte, uno no se explica si estas afirmaciones se hacen de manera oficial o corresponden a apreciaciones personales. Si es lo segundo, Duque debería dar la orden tajante a sus funcionarios de alto nivel, de no hacerlo ante los micrófonos y las cámaras, ni mucho menos en actos públicos, porque ahí se habla desde la institución y cualquier palabra que se diga, compromete seriamente a la presidencia, sobre todo cuando se trata de cargos tan delicados como los diplomáticos.

Por otro lado, es necesario que se revise la relación del Gobierno Duque con el Centro Democrático, quien parece no entender su papel en la nueva administración, y ha dejado la impresión de que le cuesta abandonar la oposición y de manera insólita dejan solo al presidente, como sucedió en la consulta anticorrupción, apoyada por el primer mandatario y rechazada por su partido, el mismo que convocó  a una multitudinaria marcha contra la corrupción en el Gobierno Santos, pero que le pareció terrible que   la ciudadanía se manifestara en las urnas contra la misma corrupción que ellos pidieron no aceptar.

Ahora, se supone que cuando el Gobierno pone un proyecto a consideración del legislativo, los congresistas miembros de su partido, lo apoyan de manera irrestricta. Sin embargo, no es esto lo que ocurre con el Centro Democrático, quien presenta sus propias iniciativas, sin consultar con el presidente Duque, esperando ganar el beneplácito, no del primer mandatario, sino el de Uribe. Ahí tenemos como ejemplo, la idea de Reforma Política de la senadora Paloma Valencia, que iba en total contravía de cualquier intento por sanear las malas costumbres políticas, y más bien las acentuaba con la intención de revivir la impunidad parlamentaria.

Ella insistió con su propuesta hasta que el senador y expresidente se manifestó en su contra, y aseguró que apoyaría el proyecto de Gobierno.

En un país como Colombia, es necesario tomar el control de las cosas desde un comienzo y no dejar que otro u otros le tomen la delantera, porque los problemas no dan espera. Ojalá Iván Duque lo entienda y tome el control de su equipo de Gobierno, demostrándoles no solo a ellos, sino al país en general, que quien manda es el presidente de la república.

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Óscar Sevillano es periodista

 

 

 

 

 

 

 

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